Una
de la dificultades de la preadolescencia es que el niño comienza a experimentar
sentimientos, emociones y reacciones que no conoce y tiene que aprender a
reconocer para dominarlas. Los padres deben aprenden a lidiar con
desbordamientos emocionales desconocidos y ayudar al niño a reconocer el origen
de las emociones y como manejarlas positivamente, esto solo es posible en la
convivencia diaria, al atacar pequeños arrebatos, elogiar conductas positivas,
ayudándole a hacer propósitos de mejora, recordándole los pequeños propósitos,
etc.
El
niño bajo la influencia y la orientación amorosa de los padres, se va conociendo
y autoposee, lo que les permitirá manejar situaciones de estrés, conflicto,
alegrías, situaciones con amigos y compañeros. Que de lo contrario, si no se
conoce a si mismo se vuelve esclavo de reacciones no deseadas, decisiones que
no puede tomar, arrebatos de los que luego se tiene que disculpar, aceptación
de imposiciones sociales por no tener un carácter propio, etc.
En
la educación siempre se habla del ejemplo de los padres como elemento
fundamental, el preadolescente ahora tiene un sentido mas critico que cuando
niño, ya reconoce la diferencias entre las reacciones de los padres y las de
otros, ahora es cuando busca imitarles para sentirse mas mayor. La manera en
que reaccionas los padres ante situaciones cotidianas como el trafico, la
perdida de las llaves, la lluvia imprevista, es observada y puede ser imitada o
criticada. Incluso hay situaciones en la que el niño expresa a los padres el
desacuerdo ante una reacción de ellos o la necesidad de calmarles.
El
niño debe aprender además a reconocer que lo que hace afecta a los demás para
bien o para mal, si se ha educado a través de las técnicas de modificación de
conducta que muestran la consecuencia natural, será mas sencillo, pero si por
el contrario los padres han sido mas
bien represivos sin dar explicaciones del porque esta mal determinadas
conductas, es mas difícil. Un niño que ha aprendido que no se debe pegar porque
al otro le duele, llora y le molesta, esta desarrollando la empatía con el
otro. Es por ello que se debe fomentar
en el hogar un espíritu de mejora personal, donde los miembros de la familia
muestren el deseo y la lucha por vencer los defectos del carácter.
También
es importante el Silencio en el desarrollo del autoconocimiento. “ En el
silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos… callando se permite
a la persona que tenemos delante, expresarse a si misma…en el silencio, por
ejemplo, se acogen los momentos mas auténticos de la comunicación entre los que
se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que
manifiesta la persona” (Benedicto XVI, 2012)
Siendo
que hoy en día hay mucho ruido y que cada vez es mas difícil que las personas
soporten el silencio, hay que educar desde el hogar a buscar momentos en donde
se pueda compartir en silencio y donde cada uno pueda retirarse a su intimidad
y reflexionar al final del día sobre lo que se ha hecho, hacer un pequeño
examen de conciencia y establecer propósitos de enmienda y mejora para con Dios
y para con los demás.