1)
Amarles por encima de los resultados que obtengan: los hijos necesitan saber que se confía en
sus capacidades, que se espera lo mejor de ellos, pero sobretodo que se les ama
por ser y no por lo que generan. Mostrarse orgullosos de sus pequeños logros y
en ocasiones quitar peso a los pequeños fracasos alentándoles a continuar y confiar
en que son solo pequeños tropiezos.
2)
Crear una rutina de Hábitos positivos: en la repetición de pequeñas acciones
positivas, sumadas a otras, el niño va desarrollando las virtudes. Desde
pequeños con las rutinas y horarios, los padres fomentan la disciplina, el
cuidado de si mismo y de los demás y a su vez el niño toma como propio ese
habito adquirido, donde el habito y el se vuelven uno mismo.
3)
Enseñarles a pensar y decidir: explicar el porque de las cosas y de las normas
y limitaciones, ayuda al niño a comprenderlas y asumirlas como suyas, pero
además le permite en adelante decidir lo que es bueno o malo para el
independientemente de que se lo indiquen. Debemos capacitarlos para que
planifiquen sus tareas.
4)
Educar en el asombro: en una sociedad en donde todo parece estar
inventado, debemos fomentar en el niño la capacidad del asombro; el hombre
puede volar, pero, ¿como es eso posible? Vamos a averiguarlo.
5)
Asumir proyectos: El
niño que emprende pequeñas empresas comprende que en la vida hay cosas que
requieren tiempo, planificación, esfuerzo, revisión, ayuda de otros, etc.
Podría ser el pintar un mural, armar juntos un baúl para los juguetes, hacer
una investigación de un tema que le guste con el propósito de presentarlo a los
demás.
6)
Fomentar relaciones positivas con otras
personas: acostumbrar a los niños a
interactuar socialmente con personas de toda índole, edades, gustos, etc. En la
parroquia, centros culturales, clubes, vecindario, ello le aportara mayor
riqueza social por poder conocer y comprender a personas con grandes
diferencias entre si y a su vez, mejora su capacidad de adaptación, lo cual le
facilita la comunicación con sus profesores y en el futuro con sus compañeros y
superiores.
7)
Fomentar el dialogo y la expresión: los padres que oyen a sus hijos, formulan
preguntas que le inviten a continuar y se muestran disponibles, conocen mejor a
sus hijos, pero además les entrenan para dialogar con los demás, esos
conocimientos que adquiere con sus estudios, deben ser explicados, redactados,
analizados y para ello es indispensable aprender a expresarse.
8)
Consulta con un profesional: muchos padres ven a sus hijos enfrentarse a
problemas educativos o sociales y se
encierran en un circulo de lamentos y de quejas ante el conyugue, el profesor y
el niño, pero no buscan la ayuda adecuada. Un diagnostico a tiempo puede
ahorrarle muchas dificultades, pero un niño que no recibe la ayuda adecuada,
puede acabar etiquetado y perdiendo su autoestima.
9)
La educación es cosa dos: la educación de los hijos es asunto de
ambos progenitores, por tanto, deben hablar y decidir juntos, apoyarse
mutuamente y no contradecir sus decisiones frente a los hijos.
10) El colegio
es una gran decisión: no siempre
el colegio mas cercano a casa, el de tradición familiar o el primero en el
ranking, puede ser el mejor para los hijos. Es importante conocer el ideario,
ver como enfrentan las dificultades de aprendizaje, la implicación de los demás
padres, el trato a los niños, así mismo es importante ver a los adolescentes
porque es una buena imagen de la adolescencia que vivirán vuestros hijos.

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